Buscando la magia de la Navidad

escap1

Navidad, tiempo de viajes de aquí para allá. Otras ciudades, otras costumbres… Los villancicos que llenan las calles de Nueva York, el vino caliente de Berlín, los curiosos mercadillos de Viena…

Nosotras aterrizamos en Madrid,  más concretamente en la calle Fuencarral. Posiblemente aquí se den cita todos los turistas que llegan a la capital en estas fechas, ávidos de encontrar el espíritu navideño de nuestro país. Es nuestra calle más comercial  y cool.

Y en medio de nuestro paseo, ¡qué casualidad!, estaban rodando el spot de la Once en una de sus callejuelas. ¡Qué bonito estaba todo! Con nieve, lleno de luces, colores cálidos  y sonrisas, impregnado íntegramente de esencia navideña. “Una maravilla empezar así nuestra ruta”, nos dijimos.

Entusiasmadas por tan magnífico escenario, seguimos caminando siguiendo la estela de ese espíritu de ilusión pero, tristemente, aquello que acabábamos de presenciar era toda la navidad que nos íbamos a encontrar. Se ve que cuando los del anuncio recogieron el atrezo se llevaron este espíritu con ellos…¡No podía ser!

Nos pusimos a buscarlo como locas,  seguras de que estaba escondido en algún escaparate. Buscamos por aquí  y por allá, intentando encontrar, al menos, uno de esos escaparates de antaño; aquellos en los que se te quedaba pegada la naricita en el cristal, y querías todo lo que estaba al otro lado, con la firme promesa de ser súper buena el resto del año.  En los que dejarte llevar por la historia que te contaban tras el cristal, e imaginar y conectar con la marca  y el alma que se encuentran tras ella.

Sin embargo, las imágenes con las que nos topamos nos devolvieron a una realidad muy lejana a cualquier pequeño atisbo de magia.

De hecho, podríamos dividir los escaparates de esta calle (no olvidemos, una de las más comerciales y transitadas de todo Madrid), en diferentes categorías:

  • “Un vinilo para todo”

Bajo este lema podemos agrupar a todos los establecimientos en los que el espíritu navideño se reduce a pegar un vinilo en el cristal con un mensaje “original”: Merry christmas, Feliz navidad o Happy Holidays . Una forma bastante insulsa de animar a los clientes a comprar en plena campaña navideña (la más importante en comercio).

  • Los tristes

Estos escaparates, lejos de provocar un deseo de compra, recreando un clima amable y cálido, más bien te alejan y te deprimen con un atrezo de todo a 100. Regalos mal envueltos, sin coherencia alguna en el uso de colores, cables más visibles que las luces a las que deben dar protagonismo… ¡Vamos!  que te quitan la ilusión de comprar para todo el año.

Para muchos de ellos el espíritu navideño consiste en tirar unos copitos de nieve de diferentes texturas, y si además cae en la ropa ¡pues mucho mejor!

  • Los surrealistas

Este grupo es, desde luego, bastante variopinto y estrambótico. En él, tan pronto encontramos unos osos llevando bandejas, como tigres plateados en cuya boca llevan una bombilla o una bola de discoteca… ¿Pero qué Navidad es esa?

IMG_20151216_121632

En este punto del día,  solo pensamos en despegar e irnos a una ciudad donde la imagen comercial sea importante, donde se contraten profesionales capaces de dominar las herramientas básicas como color , luz o composición. Con cabezas pensantes y CREATIVAS  y, sobre todo, con GANAS  de generar un lenguaje visual.

Lo más importante es contar una historia que nos invite a soñar”.

Ni siquiera vamos a hablar aquí de definir a nuestro público objetivo,  o de marcar unos objetivos concretos dentro de la relevancia que tiene la campaña de navidad.

Hablamos, simplemente,  de identificar  y reforzar nuestra imagen de marca,  valiéndonos de la poderosa influencia del valor emocional que siguen teniendo estas fiestas.  Y hablamos, en última esencia, de esos escaparates de navidad que te evocan y transportan a la infancia, con ese dulce olor a turrón y a muñeca nueva.

Algo como esto…

No puede ser que todo quede en un mero ejercicio de consumo y donde el acto de regalar, no esté impregnado de esas cosquillitas que tienes hasta que amanece debajo del árbol, ese detalle que hemos comprado con tanta ilusión.

Recuperar esas alfombras rojas, los árboles verdes con los deseos colgados, los lazos rojos y las lucecitas intermitentes. Rescatar a esos profesionales de la imagen comercial, que al menos se esforzaban en ocultar los cables de las luces.

No olvidemos que el escaparte es comunicación y lo que estamos recibiendo es, cuando menos, muy confuso.

Volemos al mundo de la imaginación y de la creatividad, y así encontráremos al fin, la magia de la Navidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s