Cuento zen para un domingo lluvioso

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Se oyen caer las gotas de lluvia sobre los cristales de nuestros cálidos hogares. Es un constante tintineo que nos transporta quizás a otros lugares de nuestra mente. La naturaleza nos ofrece estas verdaderas obras de arte, sus formas, el olor a tierra mojada, el sonido… ¡aprendamos a  aprovecharlo, y disfrutarlo!

¡No es casualidad! debemos deleitarnos con esos momentos placenteros que nos aportan sensaciones únicas, y que sólo el agua consigue. Y disfrutar también de las interesantes reflexiones tras esta lluvia evocadora con la que hemos comenzado el 2016.

Con estos chubascos, nos llegan murmullos constantes sobre los propósitos para este nuevo año, como si esto fuera una obligación. Pero , ¿y si nos planteamos que nuestro propósito fuera,simplemente, no tener propósitos? ¿Y si nuestro propósito vital hoy y siempre, fuera vivir?

Vivir es seguir el ritmo de las gotas de lluvia, la melodía que marca la toma de nuestras decisiones. No necesitamos una fecha para esto; no necesitamos marcar en el calendario ningún día, ni escribir ningún propósito. Solo necesitamos tomar una decisión. Cualquier momento es bueno; es como la lluvia, viene bien siempre, aunque  no a todo el mundo le guste.

Y es entonces, buscando en esos lugares de nuestra mente, a los que quizás solo llegamos cuando llueve y nos ponemos un poquito melancólicos, cuando recordamos este cuento zen , que nos ayuda a entender cuál es nuestro objetivo vital.

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LA TAZA VACÍA

“Según una vieja leyenda, un famoso guerrero va de visita a la casa de un maestro Zen. Al llegar, se presenta a éste, contándole de todos los títulos y aprendizajes que ha obtenido en años de sacrificados y largos estudios. Después de tan sesuda presentación, le explica que ha venido a verlo para que le enseñe los secretos del conocimiento Zen.

Por toda respuesta el maestro se limita a invitarlo a sentarse y ofrecerle una taza de té. Aparentemente distraído, sin dar muestras de mayor preocupación, el maestro vierte té en la taza del guerrero, y continúa vertiendo té aún después de que la taza está llena. Consternado, el guerrero le advierte al maestro que la taza ya está llena, y que el té se escurre por la mesa.

El maestro le responde con tranquilidad :”Exactamente señor. Usted ya viene con la taza llena, ¿cómo podría usted aprender algo?”. Ante la expresión incrédula del guerrero el maestro enfatizó: “A menos que su taza esté vacía, no podrá aprender nada”.

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Este breve pero intenso cuento, nos recuerda que nuestra meta es dejar atrás todo lo que nos hace daño, vaciarnos de todo lo negativo que hay en nuestras vidas, lo que nos gustaría cambiar. Gota a gota, como la lluvia, pero incesante sin desfallecer , soltamos el lastre de todas nuestras creencias y aprendizajes inútiles que no nos dejan avanzar. Esos que no nos dejan caer libres cual gotas de lluvia, empapándolo todo de  renovada y limpia atmósfera, dándole a todo nuestro mundo ese brillo especial que tenemos cuando soltamos lastre y  abrimos nuestra mente a nuevas experiencias, nuevos aprendizajes.

Vivir, tomar decisiones, es aprender. Dejemos que nuestra pequeña tacita se llene poco a poco de experiencias nuevas. Solo tú sabes lo que no nececesitas; lo que no te hace bien. Este es el reto que te proponemos: abre tu mente a lo desconocido y piensa  en todo lo que tienes por descubrir.

PLIC . GENTES POR CONOCER,

PLAC. PASOS QUE ANDAR

PLIC. RISAS POR REIR

PLAC. ATARDECERES QUE VER

PLIC, PLAC.. Y así gota a gota tu taza se llenará DE NUEVO.

Sigue tú…

 

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