La libertad y el pensamiento positivo

tu propio sendero

Seguro que en tu entorno coincides con alguna persona que siempre parece estar feliz y agradecida. ¿Será acaso que no tiene problemas en su vida? Por supuesto, los tendrá como todo el mundo, pero la diferencia está en la forma de afrontarlos. Siempre habrá contratiempos, pero el reto es saber gestionarlos adecuadamente.

Tal vez estas personas no tengan una especie de varita mágica para no dejar que los pequeños problemas abarquen toda nuestra vida, e inunden nuestras relaciones. Se trata, más bien, de una serie de pensamientos positivos que permanecen fijos en su mente. ¿Quieres conocer algunos de ellos?

Piensa que eres único

¿Te has preguntado alguna vez por qué eres como eres? ¿Qué ha hecho que seas así? Tus conocimientos, tus experiencias, tu familia, tus actitudes… todo lo que te ha rodeado te hace único, ya que solo tú lo has vivido y has reaccionado ante los dilemas de la vida.

Solo tú tienes la capacidad de saber lo que te hace feliz, que no tiene por qué ser lo mismo que al resto de la humanidad. Esto también hará que asumas e interpretes todo lo que te pasa de una forma diferente, completamente subjetiva, basada en tus emociones y experiencias vividas. Así que a lo mejor no compartas ciertos gustos ni aficiones con el resto de personas que te rodean y por ello no vas a ser mejor ni peor; solo vas a ser TÚ.

Siempre intentamos hacer lo que nos hace feliz

Es lógico, si algo no te gusta  y te hace tener emociones negativas, lo intentas alejar de tu vida. Y a veces hacemos cosas que no nos gustan demasiado porque pensamos que nos darán felicidad en un futuro próximo. Casi todas nuestras actuaciones están marcadas en el día a día porque creemos que nos harán más felices.

También nos puede pasar que aquellos que en un principio nos parecía que nos iba a dar felicidad, no lo hace. ¡No pasa nada! ¡Siempre estás a tiempo de reiniciar tu camino!

Estos pensamientos son ideales y te servirán de gran ayuda para crear tu pequeña parcela de felicidad pero, puede que te estés preguntando ¿cómo lo hago? Pues aquí van unos consejillos tendenciosos de aplicación diaria.

Recuerda, tú eres la única persona que sabe lo que te hace feliz, así que no dejes que nadie te diga lo que tienes que hacer, nadie sabe lo que sientes y las decisiones han de ser tuyas. Eso no quiere decir que no escuches opiniones, pero solo tú tienes las riendas de tu vida. Por la misma razón,  no le digas nunca a nadie lo que tiene que hacer. Esto incluye especialmente a la pareja. Deja que cada uno actúe libremente, nos ahorraríamos muchos disgustos.

El ser único, es lo que hace que seas interesante. No intentes imitar ni aparentar cosas que  no eres, busca dentro de ti, busca las cualidades que más te gusten y foméntalas. Escucha lo que te dicen tus emociones, contrólalas y nunca actúes pensando en lo que los demás esperan de ti. Al final, estas contradicciones pasan factura. Tú eres tu mayor regalo, no puedes estar fingiendo continuamente. Si eres tú mismo, atraerás a las personas que aprecian ese ser especial que eres.

jaula

Al igual que tú el resto de personas que te rodean actúan independientemente. No como tú crees que deberían actuar.

Ellos actuarán en consecuencia de sus vivencias, intereses e identidades. Es mejor que los reconozcas tal y como son y admitas sus comportamientos. Malgastamos mucho esfuerzo y energía en intentar que la gente actúe como nosotros queremos. Y si  no lo hacen, lo más curioso es que sentimos una gran frustración.

La gente cambia, es verdad, pero no cuando nosotros queremos, sino cuando ellos deciden que están preparados para la transformación. El momento y el cómo hacerlo, lo deciden ellos, no nosotros. Es mejor rodearnos de personas afines, que intentar cambiar a las que nos rodean.

En definitiva, ser felices y libres, que al final es lo mismo, dependerá de la independencia que tengamos para tomar nuestras propias decisiones, sin hacer caso a nadie que nos diga cómo tenemos que vivir. De la misma forma,  nuestra felicidad no puede depender de lo que esperamos que los demás hagan.

Te invitamos a que analices tus actos cotidianos y averigües cuántas veces tus decisiones están impulsadas por otros o por lo que dirán otros.

Como ya viene siendo habitual, os dejamos con una inspiradora reflexión.

Cambiar yo para que cambie el mundo

“El sufí Bayazid dice acerca de sí mismo: De joven yo era un revolucionario y mi oración consistía en decir a Dios: “Señor, dame fuerzas para cambiar el mundo”.

A medida que fui haciéndome adulto y caí en la cuenta de que me había pasado media vida sin haber logrado cambiar a una sola alma, transformé mi oración y comencé a decir: “Señor, dame la gracia de transformar a cuantos entran en contacto conmigo. Aunque sólo sea a mi familia y a mis amigos. Con eso me doy por satisfecho”.

Ahora, que soy un viejo y tengo los días contados, he empezado a comprender lo estúpido que yo he sido. Mi única oración es la siguiente: “Señor, dame la gracia de cambiarme a mí mismo”. Si yo hubiera orado de este modo desde el principio, no habría malgastado mi vida.

Todo el mundo piensa en cambiar a la humanidad. Casi nadie piensa en cambiarse a sí mismo.”

 

                                                          El canto del pájaro, Anthony de Mello (1931-1987).

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