Cómo identificar nuestras emociones tóxicas II

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Lo prometido es deuda, por eso aquí os presentamos otra serie de emociones que, de abandonarnos a ellas por completo, nos impedirán disfrutar de todo lo bueno que nos da la vida.

Si identificas alguna de ellas con lo que sientes actualmente, no te preocupes,  ¡todo tiene solución y, si es con un poco de ayuda, mejor que mejor!

Frustración

En algunas ocasiones tus fallos te generan una sensación de desilusión y fracaso que, si no la controlas adecuadamente, te puede llevar a creer incluso que no haces nada bien. Este pensamiento hará que te paralices y que ni siquiera intentes hacer nada. Es lo que llamamos frustración.

Frustración y fracaso van siempre de la mano, unido a la decepción que sentimos con nosotros mismos. Lo que sucede es que lo que nosotros consideramos fracaso, muchas veces no es tal. La vida está llena de ensayos y errores.

Solo tú controlas tu vida y tus emociones. No le eches la culpa a nada ni a nadie, esto convertirá la emoción en tóxica. Por el contrario, siempre será positivo que eches un vistazo hacia atrás y veas todos tus logros.

Fallar te hace más humano, menos perfecto, más interesante. Tómatelo con humor ¡es la mejor medicina! Simplemente intenta hacerlo mejor la próxima vez; esto también te hará sentirte mejor…inténtalo, NO ABANDONES.

Vergüenza

¿Quién no ha sentido vergüenza alguna vez? En la adolescencia, por ejemplo, es la emoción que más nos acompaña. A nadie le gusta sentir que hace el ridículo delante de los demás, pero quizás nos preocupamos demasiado en pensar o suponer que los demás nos están juzgando.

Es muy relativo. Si tú eres feliz haciendo algo… aunque no lo hagas perfecto ¿quien tiene derecho a decirte nada? ¡disfruta y déjate llevar! Las salas de baile están llenas de gente feliz, aun a sabiendas que nunca van a ser Rudolf Nureyev.

Deberías pensar que quien se ríe de ti o te ridiculiza es porque, posiblemente, sea una persona más insegura e insatisfecha que tú. Lo mejor es que lo que opinen los demás solo te importe cuando es para ayudarte a mejorar, no para ridiculizarte. SOLO TÚ ERES TU JUEZ.

Rechazo

Desde pequeños nos inculcan la idea de que nos tienen que aceptar en todos los grupos sociales a los que nos gustaría pertenecer. Ya en la infancia, cuando intentemos jugar con otros niños, tenemos miedo al rechazo, a que nos digan que no. En definitiva, tememos  a la soledad.

Este rechazo nos suele causar daño y tristeza, porque no llegamos a entender cuál es el motivo de no gustarles a los demás.  Muchas veces basta con que una persona nos rechace para pensar que todo el mundo y  en todos los círculos sociales nos van a rechazar.

Esto, lógicamente, no ha de ser así, y es una idea que has de desterrar de tu pensamiento.  Casi siempre las personas tienen miedo a lo nuevo, a lo diferente, y por eso se produce el rechazo como un acto de defensa. Así que solo tienes que intentar romper las barreras que el miedo levanta, y pensar en lo especial que eres y en qué puedes ofrecer a los demás. Seguro que le encantarás a muchos siendo tal cual eres.

Depresión

En este punto hemos de ser cautelosos; es un problema serio que te llevará a un intenso desánimo, dolor, etc.  Tendrías que analizar qué has de cambiar en tu vida que tanto daño te está haciendo y, para ello, mejor ir de la mano de un especialista. No te asustes, todo tiene solución, empieza por querer salir del  círculo y cambiar tu forma de pensar.

Te sugerimos un ejercicio muy sencilla pero que tiene muy buenos resultados: CAMBIA TU LENGUAJE. Sustituye el “no puedo “o “todo está mal”,  por “todo va a mejorar” y por “lo voy a intentar”. Es fácil, solo tienes que escucharte y te darás cuenta de las muchas opciones que tienes a tu disposición. Y, por supuesto, aléjate de las personas tóxicas.

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Angustia

Aunque a veces se confunde con la ansiedad, de la que ya hablamos en el post anterior, no es lo mismo. La ansiedad  suele responder a una amenaza real o creada por nuestra mente, cuya solución suele ser escapar o enfrentarnos al peligro.

La angustia, al contrario, nos paraliza y va acompañada de inquietud, ira, u obsesión. Es, generalmente, la que impide que actuemos o busquemos soluciones, pues nos sentimos incapaces de tomar decisiones. Puede provocar un estado casi permanente de enfado con todos y todo.

La clave está en congelar estos pensamientos negativos, sustituyéndolos por otros positivos, y haciendo tareas que te diviertan y te den energía. Algo que suele ayudar mucho es la visualización de tus mejores recuerdos y de aquello que te ha hecho feliz en algún momento. Sin olvidar que has de identificar lo que te está generando tan incómoda sensación. Recuerda que esto siempre ha de ser un ejercicio de SINCERIDAD.

Llanto o lloro constante

Es muy frecuente oír que llorar es bueno. Lo cierto es que desahoga y que a veces es necesario. Pero, ¿qué sucede cuando lloras por todo y a todas horas?  En este caso se convierte en una señal de alarma de que algo no va bien, que hay algún problema sin resolver, o una preocupación que enturbia tu mente.

Si bien llorar desahoga, no soluciona el problema, es solo una forma de expresar la angustia que tenemos dentro.

Busca dentro de ti qué es aquello que te está produciendo este llanto. Hay circunstancias que a todos nos deberían hacer llorar, pero no es normal que lo que antes veías con cierta distancia ahora lo hagas tuyo, y llores.

Insatisfacción

Se trata de la mal llamada ambición. Sucede cuando nada es bastante para ti. Cuando nada de lo que posees, bien sea algo material o espiritual, te satisface, y entras en una continua búsqueda sin saber muy bien de qué.

La perfección no existe, siempre habrá algo que te falte. Y si te centras solo en esa carencia, te privarás de ver todo lo positivo que tienes a tu alrededor, perdiendo la capacidad de apreciar lo afortunado que eres. Cámbiales el color a tus gafas, deja de ver en gris y mira cuantos colores te ofrece el mundo.

La búsqueda constante hace que te pierdas el camino y lo que en él vas encontrando; a veces son unos valiosos tesoros… de los que tienes que aprender a disfrutar.

Duelo o muerte de otra persona

Perder a alguien que queremos es algo trágico y, lógicamente, lo vamos a echar muchísimo de menos. Por eso el duelo es un proceso importante para poder curarnos.  Sin embargo, hay duelos que duran toda la vida y, aunque puede llegar a ser comprensible, no es bueno. Hay que aceptar la muerte pues, de lo contrario, tu vida girará en torno a esta persona olvidando incluso a las que aún están contigo y merecen tu atención. Ignorarlas solo hará que tu  vida se convierta en un vacío emocional.

Es importante que compartas la pena con todas aquellas personas que también apreciaban al ser querido; hablar sobre él o ella. No es malo recordar, sino que ayuda a tenerlo cerca. Lo que está claro es que, nos guste o no, la vida ha de seguir su curso.

Esperamos que esto os ayude a identificar las diferentes emociones que os invaden para poder controlarlas y evitar que desencadenen alteraciones permanentes en vuestra forma de ser. Os recordamos que podéis poneros en contacto con nosotras para trabajar en la corrección de las emociones tóxicas que puedan estar interfiriendo en vuestra felicidad. Solo tenéis que escribirnos a info@tendenciosas.com o rellenando el breve formulario de contacto que encontraréis en nuestra web: www.tendenciosas.com

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Como siempre, nos despedimos con un breve cuento para la reflexión sobre la frustración y la angustia. ¡Feliz fin de semana ;)!

EL CIELO Y EL INFIERNO

En un reino lejano de Oriente se encontraban dos amigos que tenían la curiosidad y el deseo de saber sobre el Bien y el Mal. Un día se acercaron a la cabaña del sabio Lang para hacerle algunas preguntas. Una vez dentro le rogaron: 

Anciano díganos: ¿qué diferencia hay entre el cielo y el infierno?

 El sabio contestó:

-Veo una montaña de arroz recién cocinada, todavía sale humo. Alrededor hay muchos hombres y mujeres con mucha hambre. Los palos que utilizan para comer son más largos que sus brazos. Por eso cuando cogen el arroz no pueden hacerlo llegar a sus bocas. La ansiedad y la frustración cada vez van a más.

 Más tarde, el sabio proseguía:

-Veo también otra montaña de arroz recién cocinado, todavía sale humo. Alrededor hay muchas personas alegres que sonríen con satisfacción. Sus palos son también más largos que sus brazos. Aun así, han decidido darse de comer unos a otros.

 

 

 

 

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