¿Cuántas veces al día dices NO?

Manos-atadas

Recuerdo una agradable cena, el sitio era perfecto, la compañía también, la comida estupenda… todo transcurría con normalidad, hasta que en la mesa de detrás se sentó una familia, de esas que te mete en sus conversaciones aunque tú no quieras. La escena que empecé a presenciar me dejó huella, un pequeño niño con cara de bueno, a decir la verdad, veía sin moverse cómo otros niños jugaban en la playa, reían y se lo pasaban bien…mientras a él su madre le decía a todo lo que el pequeño proponía NO.

Era un No constante a todo. “No te quites los zapatos, no comas eso, no puedes jugar…” La escena acabó con el pequeño pegándose a sí mismo, para evitar hacer algo de todo lo que le habían prohibido, para no ser un niño malo… Y me pregunto, ¿qué clase de educación estaba dando esa madre? a veces sería bueno escucharnos y ver cuántas veces al día decimos NO. ¿Sabemos realmente si somos personas negativas?

Seguramente esa madre de la que hablábamos antes pensará de sí misma que es optimista y que hace a su hijo feliz. Para evitar esto, podemos realizar un pequeño ejercicio: pregúntales a personas de tu confianza cuáles son tus quejas frecuentes, cuántas veces dices “No” en tu día, o cuáles son tus frases negativas.

Algunos ejemplos comunes son estos:

No tengo suerte.  Hay personas que creen que a ellos  nunca les pasa nada bueno.  Cuando este pensamiento negativo se instala en nuestra mente, nos resignamos a él y no nos esforzamos en salir de esa situación; es más fácil echarle la culpa a la mala suerte.

Mi vida es una mierda. Todo lo que proyectas en tu vida lo planteas ya con la idea de que saldrá mal. Solo piensas en lo malo que te va a suceder en un futuro, quizás te estés perdiendo lo bueno que te está sucediendo hoy.

Sabes lo que piensan los demás y, lo que es peor, lo que sienten. No sueles escuchar, piensas de antemano que los demás te están juzgando y no para bien.  Generalmente esto siempre suele ser una equivocación. La gente no se preocupa tanto de nosotros, más bien piensan en sus cosas; quizás tu no seas el centro del universo.

Usas siempre el condicional debería, tendría. Eres consciente de que tienes que cambiar cosas en tu vida para ser feliz, pero siempre está condicionado a un mañana. Siempre te marcas unas condiciones tales para que ese cambio se produzca, esto es señal de que en tu interior sabes que nunca va a suceder este cambio.

Juzgas a todos aunque no los conozcas. Vas por la vida poniendo etiquetas a todo el mundo, sin darte la oportunidad de conocerlo, ni propiciar una ocasión para escucharlos. Quizás hayas desaprovechado un momento de estar con personas estupendas que podrían darte otra visión de la vida, abrir tu mente a nuevas experiencias, y que podrían hacerte crecer como persona.

Siempre echas la culpa a tu comportamiento. Siempre tienes tú la culpa de lo que pasa alrededor incluso de cosas muy alejadas de tu realidad, algo está fallando.  Lo que falla es que nunca te pones a pensar en todo lo bueno que haces y le das al mundo, solo agrandas tus errores. Muchas veces ese roll del “culpable” lo utilizamos para protegernos .

Bueno, con esto ya hemos dado los primeros pasos: identificar el problema y querer cambiar el pensamiento.

ES MÁS FACIL DE LO QUE PIENSAS

sentiment-998335_960_720

Observa tu lenguaje, es la expresión de nuestros pensamientos. Si controlamos el lenguaje, controlaremos el pensamiento. Una vez identificadas nuestras frases negativas, dales la vuelta hacia el lado positivo y úsalas al principio en voz alta si fuera necesario. Puede resultar raro los primeros días, pero con el tiempo verás los resultados. Eso sí, debes ser contante y consciente.

En resumen, estos son los 4 pasos a realizar. 

  • Reconocer las frases negativas.
  • Ser consciente de cuándo los usas.
  • Cambiarlas por frases positivas que reflejen el pensamiento.
  • Trabajar esto hasta que seas consciente de que los pensamientos negativos han desaparecido y han sido sustituidos por otros positivos.

Como siempre, un pequeño cuento para la reflexión, dedicado sobre todo a las mamás, tan importantes en la educación de los más pequeños.

 

“Cuentan que un hombre, mientras paseaba por un campo cercano a su casa, encontró un capullo de mariposa y se lo llevó a casa para poder ver cómo nacía. Un día se dio cuenta de que había un pequeño orificio en el capullo, y entonces se sentó a observar, durante varias horas, cómo la mariposa luchaba para poder salir de allí.


Vio cómo se esforzaba para poder pasar su cuerpo a través del pequeño orificio. Hubo un momento en el que parecía que ya no progresaba en su intento. Daba la sensación de que se había quedado trabada. Entonces el hombre, en su bondad, decidió ayudar a la mariposa y, con unas tijeras pequeñas, hizo un corte lateral en el orificio para agrandarlo y facilitarle la salida. Así fue como la mariposa vio la luz. No obstante, tenía el cuerpo muy hinchado y las alas pequeñas y dobladas.


El hombre continuó observando, esperando a que, en cualquier momento, las alas se desdoblarían y crecerían lo suficiente para soportar el peso del pequeño cuerpo de la mariposa. Nada de eso sucedió, y la mariposa sólo podía arrastrarse en círculos, con su cuerpo deformado y las alas dobladas… Nunca llegó a volar.


Lo que en su ignorancia no entendió el hombre, inmerso en su espíritu salvador, es que la restricción de la abertura del capullo, y la lucha de la mariposa por salir a través del agujero diminuto, era la forma en que la naturaleza forzaba a los fluidos de su cuerpo a ir hacia las alas a fin de que se hicieran grandes y fuertes para poder volar.


La libertad y el vuelo sólo pueden llegar después de la lucha y el esfuerzo. Y al privar a la mariposa de su lucha, ayudándola a salir del capullo, también le privó de su libertad y de su capacidad de llegar al cielo.”


         Extraído del libro: “Aplícate el cuento”, de Jaume Soler y M. Mercé Conangla

 

Ya sabes que puedes ponerte en contacto con nosotras para trabajar juntos, proponerte otros ejercicios, aconsejarte para que aprendas a potenciar tus habilidades, así como a cambiar tus pensamientos negativos por positivos. ¡Una vida más feliz merece la pena!

 

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s