Operación bikini: cuerpo ¡y mente!

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Con la explosión primaveral corremos a mirarnos al espejo y decidimos que necesitamos mejorar nuestro cuerpo y que ha llegado el  momento de hacer ejercicio. Basta con ver cómo crece el número de usuarios en los gimnasios en estas fechas, o el aumento de gente que se anima a caminar o a correr, o a tener un cuidado especial con su alimentación.

Está claro que esto nos ayuda a sentirnos bien, ¡ya sabes! las famosas endorfinas que nos hacen estar más felices, relajados, además de mejorar la autoestima, la conciliación del sueño, o la reducción de la ansiedad y… ¡si! también a vernos mejor en el espejo. Nadie tiene la menor duda de que tener una vida saludable, es fundamental.

Son muchas las personas que hacen ejercicio físico como una rutina más en sus vidas, sacan tiempo de aquí o de allí, e incluso he visto gente que aprovecha la hora de la comida o cualquier oportunidad. Se ha convertido para ellos en una necesidad, y consiguen metas y retos personales, a base de entrenamiento y constancia.

Poco a poco ven cómo su cuerpo se va transformando, es más sano, fuerte, flexible, ágil… demostrando, una vez más, que nos importa ¡y mucho! nuestro aspecto físico, nuestra salud. Si bien es cierto que el mundo que nos rodea se afana por recordárnoslo constantemente.

Sin embargo, miramos siempre hacia el exterior y, si por un momento nos paramos y miramos hacia el interior de nuestra mente… ¿qué ha pasado este invierno por nuestra cabeza?, ¿hemos cumplido metas?, ¿hemos sido felices?, ¿tenemos algo que revisar o trabajar? Recuerda, tu mente es un músculo, que puedes ejercitar.

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Seguramente si entrenamos también nuestra mente, conseguiríamos igualmente ser más ágiles, tener un pensamiento más sano, más optimista y, en definitiva, más feliz. Desde Tendenciosas te queremos dar algunas sugerencias para que puedas ponerla al día. Al igual que ocurre con tu cuerpo, los resultados serán asombrosos.

Convierte el cuidado de tu mente en una rutina como lo es el hacer ejercicio físico.

  1. Busca un momento para estar en silencio. Parece que el tema de meditar es una cuestión compleja solo al alcance de algunas persona experimentadas. ¡No lo creas! meditar es estar en silencio solo contigo y tus pensamientos, escuchándote y escuchando el latido de tu corazón,  sintiendo lo que necesitas, lo que te pasa, a lo que tienes miedo… Si sabes escucharte, seguro que estos momentos de silencio te servirán para encontrarte con ese yo que a veces tienes escondido detrás de tantas palabras innecesarias. Y si te atreves, busca el silencio con otros a través, por ejemplo, de la biodanza, de la que hablaremos con detenimiento en próximos post.

2. Conviértete en observador. Observa todo lo que pasa a tu alrededor… ¡es grandioso! La evolución de las flores en primavera, la lluvia, la mirada de tus compañeros, un abrazo… ¿Cuántos beneficios tiene? No hablamos de una simple sonrisa; cuando ves el mundo desde un punto de vista de observador, todo lo que te rodea se transforma aportándote grandes beneficios. Lo cierto es que nunca volverás a observar el mundo de la misma manera. Eres un ser extraordinario y seductor, te recomendamos que juegues como en tu infancia y verás cómo tu mente se libera.

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3. Siente el presente. Lo hemos hablado muchas veces, no podemos cambiar los hechos del pasado, ya no tienen solución. Por otro lado, el futuro es impredecible, así que solo te queda el momento y el ahora, cada momento es único, así que disfrútalo al máximo. Como último descubrimiento, para trabajar esto te recomiendo el teatro de improvisación, te ayuda a estar presente y consciente de lo que estás viviendo en este momento, no sabes nunca lo que va a pasar y no te puedes fiar de lo que pasó. Y, por supuesto, te aportará grandes dosis de creatividad ¡y mucha diversión!

  1. Piensa solo en lo bueno que tiene tu vida y no en lo malo. Las cosas que no nos gustan de nuestra vida seguramente las podemos cambiar con un poco de esfuerzo y tesón. Situarnos en la queja constante de lo que no tenemos no nos va a servir de solución. No hay nada más bonito que trabajar la creatividad desde diferentes enfoques. Bien sea con dinámicas, juegos, música, arte… la creatividad en cualquier faceta de tu vida te ayudará a buscar soluciones creativas, en todos los aspectos que quieras cambiar. ¡Solo tienes que elegir la que mejor vaya contigo!
  1. Y, por supuesto, el famoso pensamiento positivo. Es simplemente cuestión de vigilar tu mente y tus palabras. ¿Cuántas veces dices NO? Cuando un pensamiento negativo entre en tu mente, inmediatamente cámbialo por otro positivo. Vuelve a esos lugares internos donde un día fuiste feliz, y recupéralos.

Ha llegado el momento de elegir un cuento para la reflexión. Dejadme que piense… ¡ya sé! hablemos sobre el silencio para poder escuchar dentro de nosotros. ¡Este cuento me encantaaaa…!

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EL SILENCIO

El caballero parpadeó, se encontraba frente a la orilla de un río que nunca antes había visto durante sus largos paseos a caballo por el bosque. Miró en todas direcciones, esperando a que su vista se adaptara a tanta luz. Su montura había desaparecido, tampoco reconocía aquel rincón con su río y sus altos árboles de ancho tronco.

Una hoja se deslizó suavemente de la copa del árbol más cercano hacia los pies del desconcertado caballero. Durante el descenso susurró: “Tan sólo crees estar perdido”. Al llegar al suelo, la hoja, desapareció. “¿Qué quería decir con aquellas palabras? ¡Las hojas no hablan!”, pensó el caballero.

Otra hoja descendió, esta vez desde una de las ramas más próximas al caballero, y dijo: “Eso es porque no sabes escuchar”. El caballero, desconcertado, se acercó al río para echarse agua fresca a la cara. “Soy caballero, y a la vez consejero de Su Majestad, ¿cómo no voy a saber escuchar?”.

Entonces, las gotas de agua que se escaparon de sus manos, al golpear contra el río, le dijeron: “Entonces, ¿por qué nunca nos habías escuchado?”. El caballero, asustado con todo aquello, se desmayó.

Volvió a abrir los ojos, con temor de encontrarse aún en aquel lugar. Seguía en el bosque, en el bosque que esta vez sí conocía. “¿Qué ha pasado?” se preguntó. Llegó a palacio tras encontrar su corcel y se encerró en su habitación pensativo.

“Tan sólo crees estar perdido…”, “no sabes escuchar…”. Esas frases se le habían clavado en el corazón, ¿tendrían razón?

Se formuló otra pregunta: ¿Cómo aprender a escuchar? Regresó al bosque, esperando respuestas, pero los primeros días no llegaron. Se desconcertó, se desanimó y cayó en un estado de apática tristeza.

En otros de sus constantes paseos por el bosque una rama le golpeó la cabeza y el caballero perdió el conocimiento. Al despertar, la luz lo cegó y otra hoja empezó a hablar: “Sólo estando en silencio tu respuesta hallarás”. “¿Y si yo no la tengo?” preguntó automáticamente el caballero aún ciego. Todas las hojas gritaron: “¡Las respuestas a tus preguntas sólo en tu propio ser estarán! ¡Aguardan que escuches de verdad!”

El caballero empezó a llorar, sus lágrimas por primera vez le sabían a sal y se sorprendió. “¿Las lágrimas tienen sabor?” “Siempre lo tuvieron, pero nunca prestaste atención” susurró la luz del viento. El caballero, avergonzado, sonrió: “Ahora lo entiendo”.

 

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